18 mar. 2009

El líder y la integridad

El diccionario The American Heritage Dictionary define a la integridad como una firme adhesión a un estricto código moral o ético; el estado de mantenerse incólume; solidez o la cualidad o condición de ser íntegro o no dividido; totalidad. Procede de la palabra integer, que significa entero o completo..

Lo contrario al hombre integro, es el hombre ambiguo, al cual la Biblia le define como “el hombre de doble ánimo”, quien es inconstante en todos sus caminos. Por el contrario, alguien integro es aquel que es totalmente consistente en las convicciones que expresa. Integridad significa congruencia entre pensamiento, emociones y voluntad. Describe a alguien sin hipocresía ni doblez. Lamentablemente vivimos en un mundo de concesiones, en una sociedad que ha abandonado los parámetros morales y los principios a cambio de la conveniencia o el pragmatismo. Hoy en día se pregona con mucha fuerza: “el fin justifica los medios”, pero esta noción lleva inevitablemente a comprometer la conciencia, las convicciones y nuestros valores fundamentales. La integridad como valor fundamental no puede ser negociable, mucho menos en el liderazgo. En materia de liderazgo, integridad es igual a confianza. El líder que brinda una visión clara coherente y creíble, y cuya vida se ajusta a un conjunto de valores que inspiran en los demás el deseo de imitarlos, posee una fuente fundamental de poder. Ciertamente, la vida del líder, su carácter, integridad, compromiso, deben representar un ejemplo a seguir, porque la gente apoya primero al líder y luego la visión. Para alcanzarla confianza de sus seguidores, el líder debe ser ejemplo, no solo de la claridad, sino de la constancia, de la confiabilidad, estableciendo una apostura sin ambigüedades. No se consiguen seguidores mediante exhortaciones; se logra su adhesión mediante el ejemplo, en hechos y en palabras. Cuando somos consecuentes, en nuestro comportamiento con nuestras creencias y valores, mostramos una conducta signada por la integridad y ganamos credibilidad ante las personas. Dice W. Bennis: “Lo mismo que el liderazgo, es difícil describir la confianza, y más aún definirla. Sabemos cuando está presente y cuando no lo está, y no podemos decir mucha más de ella, excepto que es esencial y se basa en la predecibilidad (la capacidad de prever el comportamiento de otro). La verdad es que confiamos en las personas que son predecibles, cuyas posiciones se conocen, y ellos las mantienen; los líderes en quienes se confía se hacen conocer, y siempre mantienen una posición clara. La confianza implica responsabilidad predecibilidad y confiabilidad”. La confianza tiene que ver también con la capacidad de mantener y cumplir los compromisos hechos. De hacer honor a los acuerdos suscritos con la gente. Agrega W Bennis:”Liderazgo es lanzarse al aire con tal conocimiento de uno mismo y con tal energía de colaboración que pueda mover a otras personas a desear seguir. El ángulo con que se despegue es menos importante que escoger un ángulo y conservarlo razonablemente, porque razonablemente incluye la voluntad de dejarse llevar con corrientes favorables”. Cuando actuamos con integridad, la gente nos percibe como personas confiables, en consecuencia, nos hacemos predecibles para ellas; las personas saben que esperar de nosotros, por lo que eliminamos o reducimos de las relaciones interpersonales, el nivel ambigüedad e incertidumbre. Actuar con integridad requiere autenticidad de carácter, sinceridad en nuestras acciones y opiniones y compromiso con unos valores, elementos éstos que dan forma a nuestro carácter y determinan los recursos y las estrategias con las cuales dirigimos a otros. Al respecto comenta S. Covey: "Cuando trato de usar estrategias de influencia y tácticas para conseguir que otros hagan lo que yo quiero, que trabajen mejor, que se sientan más motivados, que yo les agrade y se gusten entre ellos, nunca podré tener éxito a largo plazo si mi carácter es fundamentalmente imperfecto, y está marcado por la duplicidad y la falta de sinceridad. Mi duplicidad alimentará la duplicidad-desconfianza, y todo lo que yo haga (incluso aplicando buenas técnicas de "relaciones humanas”) se percibirá como manipulador". Los líderes íntegros se caracterizan por una gran persistencia en el logro de sus metas. Por una tenacidad y consistencia en su forma de enfocar y vivir la vida. Los líderes íntegros son fieles a sí mismos. No asumen estereotipos. Son auténticos. Viven por convicciones y valores. No se transan ni sacrifican sus creencias, en un altar, por conveniencia.

Arnoldo Arana Master en Gerencia de Empresas

http://www.innatia.com/

1 comentario:

  1. Aunque te visite por las manualidades, tambien me gustan las personas que aunque somos pocas nos preocupen los valores y el respeto mutuo, que gran contenido el de esta lectura y que placer saberse amigo de alguien que comparte estos pensamientos.

    Abrazos

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