18 abr. 2011

Para reflexionar

Hoy una madre me comento sobre este articulo cuando estabamos conversando sobre como ir poniendo normas en los niños pequeños. Se los dejo para que opinen, se justifica? Consejos de mamá tigresa Una madre china defiende la imposición de la disciplina y el absoluto control de los hijos con el objetivo de criar ser humanos exitosos, y critica la permisividad con la que los occidentales educan a sus niños "Por qué las madres chinas son superiores?”, es el título de un polémico ensayo publicado en The Wall Street Journal el sábado pasado. Su autora, Amy Chua, profesora de derecho de la prestigiosa Universidad de Yale, alega que las madres chinas producen hijos más exitosos y brillantes porque imponen un método educativo y de crianza tan estricto por el que justifica hasta insultarlos. Por el contrario, Chua señala que las madres occidentales, en especial las estadounidenses, son demasiado permisivas. El artículo –fragmento de su libro Himno de la batalla de la mamá tigresa– se convirtió en el texto más leído y comentado de la historia del sitio web de Wall Street Journal, con 5.460 comentarios y compartido por más de 184.000 usuarios en Facebook. Fue traducido a varios idiomas y renombrados columnistas de otros diarios de Estados Unidos y medios de China publicaron enseguida sus descargos, originando un acalorado debate sobre la educación de los hijos, las diferencias culturales y el nacionalismo. Estrictos vs permisivos. Hay 10 cosas que Chua nunca, pero nunca, deja hacer a sus dos hijas, Sophia y Louisa, ambas criadas en EEUU: dormir fuera de casa, participar en juegos colectivos, participar en una obra de teatro en el colegio, protestar por no estar en una obra de teatro en el colegio, ver televisión o jugar en la computadora, elegir sus propias actividades extracurriculares, sacar una nota por debajo de sobresaliente, no ser el número uno en todas las asignaturas menos en gimnasia y teatro, tocar un instrumento que no sea el violín o el piano, no tocar el violín o el piano. Si se aplica este decálogo al pie de la letra, según ella, se tendrá un niño prodigio y un futuro adulto exitoso. En su opinión, hay tres cosas que diferencian a los padres occidentales de los chinos: los primeros se preocupan demasiado por la autoestima de sus hijos, lo cual los lleva a ellos ser poco exigentes y a sus niños incapaces de ponerse delante de un obstáculo; los padres chinos piensan que sus hijos les deben todo debido a los sacrificios que han tenido que pasar para criarlos; y los padres chinos saben qué es lo que les conviene más a sus hijos. Por eso, los padres chinos pueden ordenar que solo se traigan sobresalientes a la casa; los otros solo pueden pedir que se intente hacer lo mejor posible. Los padres chinos pueden decirle “vagos” o “basura” –se lo dijeron a Chua y ella se lo dijo a sus niñas en medio de una reunión social–; los otros se intentan de convencer de que no están decepcionados de sus hijos. Chua cita varios estudios para demostrar que las madres chinas se preocupan mucho más por la educación de sus hijos que sus pares estadounidenses. Por ejemplo, uno que determina que el 70% de las madres occidentales cree que el estrés escolar “no es bueno” para sus hijos; mientras que ninguna madre china dio esa respuesta. La presión por ser el mejor debe ser, según Chua, la regla que mida el comportamiento de los niños. Nada de decir que aprender también debe ser algo divertido. O de perder el tiempo jugando al fútbol o en cualquier actividad recreativa. Solo hay que “practicar, practicar y practicar constantemente” para alcanzar la excelencia; eso asegurará un futuro promisorio. La autora afirma: “La repetición mecánica está subestimada en EEUU”. Sin comer y sin fiestas. Esta madre “tigresa” le enseñó a su hija Louisa, cuando tenía 7 años, a tocar en el piano una pieza muy avanzada para su edad. Después de una semana de intensa práctica Louisa no le acertaba ni a una nota. Chua tuvo que sacar las garras. Le escondió su casa de muñecas y la amenazó con no darle de comer, de no hacerle ningún regalo en Navidad o hacerle una fiesta de cumpleaños durante cuatro años si no se aprendía la pieza. Le espetó que era una “vaga, cobarde, condescendiente y patética”. Dos días después Louisa tocó la canción a la perfección y, más tarde, la ejecutó en un concierto donde fue felicitada. “¿Está Chua demente?”, “su opinión es refrescantemente honesta”, o “está equivocada y lo que dice es preocupante”, son solo tres de los miles de comentarios que se pueden leer en la web desde que se conoció su testimonio. En algunos sitios se habla del fenómeno de la “mamá asiática loca” y hay varias sátiras en el sitio de videos YouTube. Otros se preguntan si no deberán aplicar su método en casa. Sacado de la web aqui

3 comentarios:

  1. Hola Irma, que interesante post. Habia oido algo al respecto, pero nunca lo habia leido tan concretamente.
    Opiniones todos podemos dar y seguramente, todos distintos puntos de vista.
    Gracias por compartir esta informacion.
    Saludos y buena semana.

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  2. me parece muy interesante el tema, en mi opinion no se puede ser tan extrictos con los hijos no podria haber un balance entre ambas culturas?

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  3. Hola Irma, muy bueno el tema pero me parece que nos vamos de un extremo al otro, deberíamos ser ni tanto ni tan poco.
    No es fácil la educación de los hijos y creo que hacemos lo mejor que podemos por educarlos lo mejor posible con resultados a veces buenos y otros no tanto.
    Gracias por la información.
    Muy bueno todo lo que sigues aprendiendo. Cariños.

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